Stonehenge

Cómo predecir los eclipses en Stonehenge

Stonehenge es uno de los monumentos megalíticos más importante de todos los tiempos, sus enormes piedras, sus alineaciones respecto al sol y la relación con otros monumentos cercanos, lo convierten en un estudio fascinante. Aquí hablaremos sobre qué es, cuando se construyó, sus alineaciones astronómicas y cómo predecir eclipses tanto de luna como de sol con Stonehenge.

 

Qué es stonehenge

Stonehenge es un monumento megalítico localizado a 130 Km. al oeste de Londres y 16 Km. al norte de Salisbury, construido con grandes piedras cuyos pesos varían de 2 a 45 toneladas, algunas de estas piedras fueron traídas de Gales a más de 200 km de distancia. El nombre de Stonehenge viene de la unión de dos palabras: Stone = piedra y Henge = monumento con borde circular, un canal escavado alrededor del monumento.


La Avenida de Stonehenge
La Avenida de Stonehenge y el henge a su alrededor como se ve en la actualidad.

Stonehenge está formado por un canal escavado a su alrededor, llamado henge, y varios círculos de piedras, algunos construidos con piedras monolitos y otros con trilitos (conjunto de dos piedras verticales y otra puesta encima de estas). También hay una serie de hoyos escavado junto al monumento de piedra de los que hablaremos más detenidamente en este artículo pues son los utilizados para predecir eclipses.

Desde 1986, Stonehenge forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con una protección especial por parte del gobierno británico. Desde entonces, el acceso al círculo de Stonehenge está prohibido. Tan sólo dos veces al año, coincidiendo con los dos solsticios, se puede acceder al recinto con el fin de ver el amanecer del Sol en ese día.

Un astrónomo, Sir Norman Lockyer, en 1901 constató la alineación de Stonehenge con algunos movimientos del sol en fechas determinadas. La alineación más destacada es que una persona al pie de la piedra del altar mirando hacia la piedra talón podrá ver con gran exactitud el punto en el horizonte por donde sale el sol durante el solsticio de verano, el 21 de junio. Lockyer confirmó que efectivamente la piedra de altar, que está en el centro de Stonehenge, se alineaba con la piedra talón apuntando a la salida del sol en el solsticio de verano, con tan solo un margen de error de 58 minutos de arco. Suponiendo que los constructores de Stonehenge hubiesen alineado el centro del conjunto con la piedra talón con una exactitud total, al corregir esos 58 minutos de arco de diferencia usando el conocido desplazamiento de precisión de los equinoccios, permitió conocer en qué fecha se creó esa alineación y por tanto tener una idea de la antigüedad de Stonehenge.


Reconstrucción de Stonehenge
Reconstrucción de Stonehenge

Los cálculos realizados por Norman Lockyer arrojaron una fecha de construcción de 1800 a.C. Posteriores dataciones con carbono-14 llevaron los inicios de Stonehenge más allá del 2800 a.C. Pero la fecha calculada por este astrónomo fue suficiente para descartar muchas teorías respecto a su origen celta, romano, asirio, micénico, griego y otras elucubraciones. Hoy suponemos que alguna civilización neolítica de origen precéltico debió ser quien erigió este monumento, probablemente con la intervención de miles de personas, probablemente venidas de todos los lugares del Reino Unido.

El caso es que desde ese momento se empiezó a pensar que Stonehenge era un templo dedicado a los movimientos del sol y de la luna. Un ancestral observatorio astronómico. Un pensamiento que se vio acentuado a partir de 1961 cuando el profesor Gerald F. Hawkins, astrónomo de la Universidad de Boston, planteo la posibilidad de que Stonehenge fuera utilizado como una calculadora astronómica para predecir los eclipses de sol y de luna, y un observatorio de los doce dioses del zodiaco. Un pensamiento que aún se mantiene hoy en día por muchas personas.

 

Estructuras en Stonehenge

Stonehenge está constituido por varios grupos de estructuras realizadas con piedras de gran tamaño y hoyos, entre las cuales podemos destacar las siguientes:

Henge: Un canal escavado alrededor del monumento de piedra, la tierra sacada del canal se amontona para hacer un montículo alrededor y en el interior del canal.

Hoyos de Aubrey: Un círculo de 56 hoyos alrededor del monumento de piedra y dentro del henge.

Las cuatro estaciones: Después del foso circular se encuentran cuatro marcas denominadas cuatro estaciones. Son dos monolitos de 2,74 y 1,22 m. respectivamente, y dos montículos de tierra compactada, dispuestos alternadamente. Las cuatro estaciones forman un rectángulo cuyas caras más cortas resulta paralelas al alineamiento de la piedra talón y el camino de acceso que desde el noreste llega a Stonehenge.


Esquema de Stonehenge
Esquema de Stonehenge

Agujeros Y y Z: Al exterior del conjunto circular de trilitos y en el interior del círculo de Aubrey se encuentra un conjunto de dos círculos con 30 agujeros cada uno llamados agujeros Y y agujeros Z.

Trilitos: Están conformados por dos pilares de piedra los cuales están coronados por un dintel elevado a 4 metros y medio de altura. Estos trilitos son de piedra tipo gres silicio o sarsen, muy abundantes en la zona donde se ubica Stonehenge. La piedra del dintel puede pesar unas siete toneladas y los pilares pesan alrededor de veinticinco toneladas.

Monolitos o Menhires: Se les llama así a los bloques de piedra verticales, una única piedra clavada en la tierra y en posición vertical. Estos menhires están a tres metros al interior del circulo principal son treinta menhires de dos metros de altura cada uno. Estos menhires son de un tipo de roca eruptiva llamada piedra azul procedente de Gales.

Cromlech: Se conoce como Cromlech al círculo conformado por menhires o monolíticos. También se le llama Cromlech al círculo formado por trilitos, este es el caso de Stonehenge. La sección principal consta de un circulo de treinta columnas rectangulares coronadas con dinteles. Este círculo de piedras tiene un diámetro de 29,6 metros y sus piedras son de gres silicio de un color verdoso.

Trilitos en herradura: Es un conjunto de cinco trilitos separados en el interior del cromlech en forma de herradura, con la abertura apuntando hacia la salida del sol en el solsticio de verano. En el interior de este conjunto esta la piedra altar, un monolito tumbado en forma de mesa de unos cinco metros y de color verdoso.

Dentro de la formación de cinco trilitos se encuentra una estructura interior de 19 menhires de una altura inferior a los 3 metros y tallados a manera de obeliscos en piedra azul. Delante de cada gran trilito se encuentran tres de estos menhires y los otros cuatro en la parte abierta de la herradura formada por los grandes trilitos.

Las fases de construcción de Stonehenge

El primer monumento consistía en un grupo de hoyos circular y una zanja también circular de unos 110 metros de diámetro que tenía una entrada larga en el nordeste y una pequeña hacia el sur. Esta primera etapa está datada alrededor del año 3100 a.C. En el interior del montículo formado por la tierra sacada del henge hay 56 hoyos, y cada uno de ellos mide alrededor de un metro de diámetro, son los hoyos de Aubrey, por su descubridor Sir John Aubrey en el siglo XVII. Fue en esta fase cuando se colocaron las cuatro piedras de las Cuatro Estaciones. La piedra más al norte y más al sur están en lo alto de pequeñas colinas formadas por la tierra escavada en una zanja a su alrededor.

La segunda etapa se inició por el 2700 a.C. Se erigieron 80 grandes piedras azules en dos círculos en el centro del monumento, y construyeron una ancha calzada, hoy llamada la Avenida, que avanza hacia el noreste. Dichas piedras provienen de los montes Preseli al Norte del condado de Pembrokeshire al Oeste de Gales, y a 230 kilómetros de distancia de Stonehenge. A este tipo de piedra se le llama piedra azul pues cuando se moja cambia su color de un grisáceo a un color azulado.

Existen unos agujeros que datan de principios del tercer milenio a.C. pero ya no quedan evidencias visibles de esta segunda fase. Estos hoyos sugieren que se construyeron algunas estructuras de madera en este periodo. Las maderas verticales fueron colocadas en la entrada nordeste, y otro alineamiento paralelo de postes iba hacia el interior desde la entrada sur. Los agujeros de los postes eran más pequeños que los hoyos de Aubrey, de unos 40 centímetros de diámetro.

La avenida es una vía procesional que servia, en principio para el traslado de los monolitos y posteriormente para el desfile en sus rituales. Esta avenida esta fuertemente apisonada por las pisadas de los fieles, tiene unos 22 metros de ancho. Si nos situamos en el centro del monumento y mira hacia la avenida vemos que está orientada hacia el noreste, a unos 50 grados norte. A 80 metros del centro de Stonehenge y en la Avenida se encuentra una roca con 6,10 metros de alto, 2,74 de ancho y 2,10 de fondo y un peso superior a las 35 toneladas rodeado de un foso circular de 4,87 metros, llamada Heelstone o piedra del talón.

La última etapa, que duró desde alrededor de 2300 hasta 1600 a.C., fue realizada por los primeros hombres de la Edad del Bronce, quienes quitaron el círculo de piedras azules y levantaron en su lugar un anillo de 30 columnas de arenisca unidas por dinteles de piedra, el cromlech. Estas piedras fueron trasladadas desde Marlborough Downs, cerca de Avebury, en el norte de Wiltshire, a unos 25 kilómetros al norte de Stonehenge. El anillo formado por estas rocas mide 5 metros de altura y unos 30 metros de diámetro, constituye un modelo desconocido hasta entonces en la isla, en su interior erigieron los cinco trilitos de mayor tamaño, hasta de 8 metros de altura; por último, colocaron de nuevo las piedras azules en dos círculos. Se cree que el círculo de piedras de arenisca nunca se terminó, ya que no hay pruebas que revelen el resto de las piedras que habrían sido necesarias para completar el diseño, otra posibilidad es que los vecinos de la zona, a lo largo de muchos años, hayan fragmentado algunas de esas rocas para usarlas como material en sus propias construcciones.


Fases de construcción de Stonehenge
Fases de construcción de Stonehenge. Arriba la primera fase del 3100AC, en medio la segunda fase del 2700AC y la ultima acabada por el 1600AC.

 

Orientación de Stonehenge y el Cursus

Aunque se hayan elaborado innumerables afirmaciones erróneas sobre las alineaciones en Stonehenge, hay otras que sí son ciertas y se pueden corroborar con una simple inspección del terreno. Hay dos accesos al recinto, uno directamente apunta al sur y el mayor que apunta al nacimiento del sol en el solsticio de verano, cuando nos situamos en la piedra altar y miramos hacia la Avenida, y si miramos desde la piedra talón hasta el trilito más alto, detrás de la piedra altar vemos que está alineado con la puesta de Sol en el solsticio de invierno. Estas orientaciones no tienen ningún detractor, están aceptadas por la gran mayoría de los investigadores de Stonehenge, otras orientaciones ya muestras más dudas.

Varios equipos de arqueólogos estudiaron un gran recinto prehistórico llamado Cursus, al norte de Stonehenge, y descubrieron dos grandes pozos, uno hacia el extremo este del recinto y otro más cerca de su extremo oeste. Haciendo cálculos entre estos hoyos del Cursus y Stonehenge se dieron cuenta de que, mirando desde la piedra talón de Stonehenge, los hoyos estaban alineados con la salida y puesta del Sol en el día más largo de la año, en el solsticio de verano. Como consecuencia también estaban alienadas con el orto y el ocaso del Sol en el solsticio de invierno.


El Cursus de stonehenge
El Cursus de stonehenge

En el día del solsticio de verano hay de hecho tres alineaciones principales, no sólo la salida y puesta del Sol, sino también al mediodía, el punto más alto que alcanza el sol en su ciclo anual. Al mediodía la alineación clave debe estar hacia el sur. En el punto medio de esa ruta en el Cursus, hay una relación especial con Stonehenge, los cálculos del ordenador revelaron que el punto medio de la ruta, el punto del mediodía, se alineaba directamente con el centro de Stonehenge, el cual estaba precisamente hacia el Sur de ese punto medio.

Todo ésto hace pensar, no solo que el hombre prehistórico de ese lugar construía sus monumentos sagrados con ciertas alineaciones astronómicas, sino que la relación que tenían sus habitantes con el sol era mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora. De echo, en la zona circundante a Stonehenge hay muchos restos arqueológicos de construcciones, se cuentan por decenas, con alguna alineación con el astro rey. Podemos afirmar que el hombre de la zona veneraba al sol, y su ciclo anual, las estaciones, probablemente porque estas predecían el momento de la siembra, la cosecha y la caza. El Sol con sus estaciones regulaba sus vidas. Un hecho que no pasó desapercibido para estos habitantes en esa época.


Esquema del Cursus de Stonehenge
Esquema del Cursus de Stonehenge y las alineaciones con los solsticios.

Stonehenge como herramienta para calcular eclipses

Se ha especulado sobre las posibilidades de que Stonehenge se utilizara para predecir eclipses, tanto de sol como de luna y siempre asociado a los 56 hoyos de Aubrey. En la mayoría de los documentos sólo hacen referencia a este hecho sin entrar en más detalles, probablemente por la complejidad del asunto y del poco seguimiento que tiene este entre los estudiosos de Stonehenge. Nosotros vamos a ver el algoritmo de cálculo para predecir los eclipses según los 56 hoyos de Aubrey.

Como ya hemos dicho en repetidas ocasiones en otros artículos, para que se produzcan los eclipses, los tres astros que intervienen deben estar alineados, ya sea del modo: sol, Tierra, luna o de la forma: sol, luna, Tierra. Y además, tanto el sol como la luna, deben estar en algún nodo, es decir, en algún punto de corte de la órbita de la luna con la eclíptica. Por tanto, intervienen tres factores, la posición del sol, la posición de la luna respecto el sol y la posición de nuestro satélite respecto a los dos nodos. La órbita de la luna está inclinada unos 5º respecto a la eclíptica, plano de la órbita terrestre. Por lo tanto la luna en su órbita cruza el plano de la eclíptica en dos puntos, N y N’, llamados los nodos de la órbita lunar. Estos no permanecen fijos, sino que se desplazan a lo largo de la eclíptica, completando una revolución completa en 18.61 años.

Bien, sabemos que el sol da una vuelta cada año, en lo que llamamos un año trópico, que dura 365,24219 días, 365,24219 / 56 = 6,5222. Se considera la aproximación de 6,5. Por tanto, podemos representar este desplazamiento moviendo una piedra amarilla, que llamaremos piedra Sol, un hoyo cada 7 y 6 días. Es decir, pasan 7 días, movemos la piedra S un hoyo; pasan 6 días, movemos la piedra S otro hoyo y repetimos el proceso. Este movimiento lo realizamos desde el hoyo que está más al sur en dirección oeste, es decir, en sentido horario, por poner un criterio.

Por otra parte, sabemos que la luna tarda 29,53 días en completar un ciclo, esto es una revolución sinódica, 56 / 29,53 = 1,9. Vamos a considerar la aproximación de 2. por tanto, para representarlo podemos coger una piedra blanca, que la llamaremos piedra Luna, y moverla en dirección horaria o bien un hoyo cada 12 horas o bien dos hoyos cada día.

Por último, podemos representar el movimiento de los nodos de corte entre la órbita de la luna y la eclíptica, moviendo una piedra negra en sentido antihorario un hoyo cada 4 meses, como hay dos nodos debemos colocar otra piedra negra 28 = 56 / 2 hoyos más allá de la primera piedra, estando las dos piedras negras, a las que llamaremos piedras del nodo1 y del nodo2, en hoyos opuestos, ambos nodos siempre están en posiciones opuestas, a 180º uno del otro. Este movimiento es debido a que los nodos de los meses draconíticos completan un ciclo cada 18,61 años y como 56 / 18,61 = 3,009. Vamos a tomar la aproximación de 3, por tanto, moviendo la piedra tres hoyos cada año hacemos cumplir esta condición, aunque es mejor moverla un hoyo cada 122, 121 y 122 días. Recuerde que estas piedras se mueven en sentido antihorario.

Ahora solo basta un momento inicial que dé comienzo a la todos los movimientos, este momento inicial debe ser un eclipse, por ejemplo un eclipse de sol total, en ese momento del eclipse, la piedra S, la piedra L y una piedra N están todas en el hoyo Sur, que llamaremos hoyo 0. Y a partir de entonces inicia su movimiento por los restantes 55 hoyos.

Bien, ya tenemos el momento inicial para comenzar los cálculos, y también sabemos como debemos mover cada piedra, es decir, el número de hoyos que se desplaza en el intervalo de tiempo. Para facilitar la explicación lo veremos como se predicen eclipses con este algoritmo con un ejemplo.

Supongamos que ese momento inicial sea el 21/06/2001, día en el que a mediodía se produjo un eclipse de sol total. En ese momento todas las piedras se colocan en el hoyo del sur, excepto una piedra negra, del nodo2, que estará en el lado opuesto, es decir, en el hoyo 28. Al día siguiente debemos poner las piedras de la siguiente forma: la piedra S se mueve un hoyo cada 6 y 7 días, por tanto, no lo movemos. La piedra L se mueve 2 hoyos cada día, por tanto la movemos 2 hoyos hacia el oeste, llamaremos a este hoyo: hoyo 2. Por último, las piedras negras que se mueven un hoyo cada 122 días, no se mueven. Para los sucesivos movimientos vea la siguiente tabla.


tabla de hoyos de Aubrey 1
Tabla del algoritmo de los hoyos de Aubrey.

Para predecir los eclipses debemos tener en cuenta que tanto el sol como la luna deben estar próximas a un nodo. En la tabla de arriba vemos que 21/06/2001, el sol está en el hoyo 0, la luna está en el hoyo 0, por tanto sol y luna están alineados y que además el Nodo1 también está en el hoyo 0, por tanto hay un eclipse y como el sol y la luna están en el mismo hoyo, el eclipse es de sol. También podemos ver que el día 05/07/2001 la luna y el nodo2 están en la misma posición, el hoyo 28, y el sol está próximo al Nodo1, por tanto podemos predecir que es posible que en esa fecha se produzca un eclipse, como sol y luna están en nodos distintos el eclipse es de luna. De hecho, podemos comprobar que ese día hubo un eclipse de Luna parcial.

De forma general podemos decir que si la piedra Sol y la piedra Luna están en el mismo hoyo, entonces tanto el sol como la luna están en la misma posición respecto la Tierra, hay luna nueva, y si coincide con un nodo, el eclipse será solar. Mientras que si la piedra Sol y la piedra Luna están en hoyos con una diferencia de 28, entonces el sol y la luna están en posiciones opuestas respecto la Tierra, hay luna llena, y por tanto si coincide con un nodo, el eclipse será lunar.

Otro eclipse que se puede predecir serían el eclipse anular de sol que tubo lugar el 14/12/2001. Aunque las aproximaciones realizadas hacen que la fecha dada por el algoritmo para este eclipse sea el 20/12/2001, estando la piedra Sol en el hoyo 28, la piedra Luna en el hoyo 28, la piedra del nodo1 en el hoyo 55 y la piedra del nodo2 en el hoyo 27, como vemos el sol y la luna están en el mismo hoyo, por tanto es un eclipse de sol.

Hasta aquí la parte que parece fácil, ese círculo de 56 hoyos puede predecir los eclipses. Pero no todo el monte es orégano, ni todo lo que reluce es oro, y este algoritmo no va a ser una excepción. Como resulta fácilmente comprobable, los ciclos arriba mencionados no son conmensurables con el número 56, tienen una buena aproximación pero no son exactos. Esa falta de exactitud produce errores que en pocos meses se ponen de manifiesto. Por ejemplo: el 03/12/2002 la piedra Sol está en el hoyo 25, la piedra Luna está en el hoyo 52, el nodo1 está en el hoyo 52 y el nodo2 está en el hoyo 24, podríamos predecir un eclipse de Luna, lo cierto es que ese eclipse se produjo, pero se produjo el 20/11/2002, unos 12 día antes del pronóstico del algoritmo de Stonehenge.

Por tanto, si queremos que este algoritmo se mantenga preciso en el tiempo se hace necesario realizar reajustes periódicamente, es decir, necesitamos sincronizar nuestras piedras con las posiciones exactas de los astros que representan. Uno de estos ajustes podría ser que cada 59 días, dos lunaciones completas, el día de luna nueva mover la piedra Luna a la misma posición en la que está la piedra Sol; pues en ese momento, tanto el sol como la luna, están alineados y sus piedras deben estar en el mismo hoyo. Por su parte, la piedra Sol debe sincronizarse cada año, 365 días, poniéndola en el hoyo de inicio, hoyo 0 y reiniciando su método de movimiento. Las piedras que representan los nodos se pueden sincronizar con los astros cada vez que se produzca un eclipse poniéndolas en las posiciones en las que están las piedras de los astros.

Con esta corrección podemos comprobar que ya se puede predecir el eclipse de Sol del día 20/11/2001 en donde la piedra Sol se sitúa en el hoyo 25, la piedra Luna se posiciona en el hoyo 25 y la piedra del nodo2 está en el hoyo 24. Algunos ejemplos de eclipses que se pueden predecir con este algoritmo se muestran en la siguiente tabla.


tabla hoyos de Aubrey 2
Tabla de eclipses y su correspondencia con los hoyos de Aubrey con el algoritmo modificado.

Nota: Se marca con el mismo color las piedras que están en hoyos cercanos. Como podemos apreciar debido a la inconmensurabilidad de las cantidades debemos dejar un margen de aproximación de 2 hoyos.

 

Con las reglas y ajustes descritas, podemos afirmar que los hoyos de Aubrey en Stonehenge podrían hoy ser usado para predecir eclipses. La pregunta que surge de inmediato es: ¿fue en verdad Stonehenge construido con esa finalidad?. Y la respuesta que se me antoja más fiable es que no. El algoritmo descrito es demasiado complicado para las mentes de esa época. El algoritmo habla de eclíptica, órbita de la Luna, punto de corte entre ellas, y otros conocimientos que el hombre de la época no tenía. Ese hombre sabía contar y poco más, haciendo un esfuerzo podemos suponer que conocía el ciclo de la Luna y el año tropical, pero el conocimiento de los nodos del dragón de la órbita lunar es muy poco probable que hayan sido conocidos por ellos. Así pues, repito mi respuesta, no creo que este algoritmo haya sido conocido, ni empleado, por esos habitantes, y tampoco creo que el propósito de la construcción del círculo de los 56 hoyos de Aubrey sea el de predecir los eclipses. Que algo sea posible no implica que se haya realizado.

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